
Años después, un Simba ya adulto
rescata a Pumba de ser comido por una leona. Ésta resulta ser su
antigua amiga de infancia Nala, que al reconocerlo le pide que vuelva
para recuperar el trono. El reino se ha convertido en un auténtico
despropósito, mal gobernado y sin comida ni agua. Simba, que en un
primer momento no quiere renunciar a su actual estilo de vida,
finalmente acepta tras entablar conversación con un mandril llamado
Rafiki , el cual le habla sobre su padre. En ese momento, el alma de
su padre aparece en el cielo, diciéndole que debe recordar quién es
y de donde viene. Después de que el alma de Mufasa desaparezca,
Simba, junto con Rafiki, reflexiona sobre lo que él debe hacer y así
parte inmediatamente a su hogar a reclamar el trono.
Simba, a quien en un principio todos
confunden con su padre, es testigo de la decadencia de su reino y
enfurecido decide actuar. Es en este momento cuando Simba obliga a
Scar a revelar el secreto que guardaba todos esos años: ser el
responsable por la muerte de Mufasa. Aun cuando Simba alega que había
sido un accidente, Scar aprovecha, y junto con sus hienas, lo lleva
hasta el borde de un precipicio. En ese momento, un trueno cae sobre
el pastizal seco e inicia un incendio. Simba resbala y trata de
sostenerse, con sus patas delanteras sobre el borde. Entonces Scar lo
toma de sus patas y confiesa en ese momento, que él fue el verdadero
asesino de su padre. Simba lleno de rabia salta sobre Scar y lo
obliga a confesar públicamente. Tras una batalla final, en la que
Scar termina siendo asesinado por las hienas (que eran además sus
aliadas), el ciclo de la vida se cierra con el ascenso al trono de
Simba, con el remate final de un epílogo, en el que Simba y Nala se
casan y Rafiki presenta a la nueva y futura sucesora de ambos (Kiara)
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